Viaje 22: Almafuerte, en Córdoba, una hermosa experiencia para relajarse.

 

Como esas cosas que nos pasan seguido, confiar un poco en los instintos, en lo que escuchamos y vemos, nos han llevado a conocer lugares hermosos que no sabíamos que existían y que, en su sencillez, ofrecen momentos únicos.

Fue así como nos hospedamos en Almafuerte, una localidad pequeña muy cercana a otros lugares más difundidos como Embalse Río Tercero, Santa Rosa de Calamuchita, Villa General Belgrano.

Pero, en sí misma, Almafuerte ofrece espacios donde podés hacer caminatas junto al lago Piedras Moras, que es un embalse poblado de bares, cafés, restaurantes con variadas ofertas gastronómicas o los espacios verdes como para tomar unos mates, además de feria y otros comercios.

Otro bello lugar es el Balneario Municipal, junto al río Calamuchita, un espacio menos intervenido por el hombre, donde podés hacer un asado, pic nic, o simplemente relajarte, andar por el lugar y cruzarte a las islas que están enfrente del camping.

Por otro lado, tenés la oportunidad de explorar los lugares cercanos que anteriormente te mencionaba.

Justo el fin de semana que fuimos coincidió con la fiesta de la cerveza en Villa General Belgrano y pensamos en darnos una vuelta por allá, ya que no conocíamos. No era para probar las cervezas, lamentablemente, ya que debíamos seguir conduciendo para regresar, era para ver la movida.

¡Qué mala decisión! Los autos que se dirigían por la ruta hacia allí, “iban a paso de hombre”, ya que era un fin de semana largo e iban a dicha fiesta.

Entonces, dimos la vuelta para regresar, ya que, para volver, la ruta estaba vacía.

No sabíamos qué íbamos a hacer, pero pasamos por una estación de servicio para cargar el termo con agua caliente y…chan chan…el termo ¡explotó!, causando gran alboroto adentro del comercio de la estación. Nos quedamos sin termo, sin agua, pero con ganas de seguir explorando.

Buscamos en el mapa y vimos que muy cerca había un pueblo, llamado San Agustín y, como estábamos dentro del horario del almuerzo, pensamos en hacer una parada por allí.

Cuando llegamos, fuimos a un almacén a comprar nuestro almuerzo y consultamos sobre qué podíamos conocer allí en San Agustín y alrededores, y nos comentaron que había un camino de montaña que, al finalizarlo, quedaríamos muy cerca del acceso a Villa General Belgrano. Así que, después del almuerzo en la plaza local, emprendimos viaje para descubrir un hermoso camino.

Encontramos a una familia en el camino. Lamentablemente, se le había roto el auto a mitad del paseo, paramos, pero no podíamos ayudarlos. Además, no había señal en ninguno de nuestros teléfonos. Así que nos comprometimos a llamar a unos amigos que tenían ellos y que ya estaban instalados en Villa General Belgrano, para que pudieran socorrerlos. Ni bien recuperamos la señal, ya casi saliendo del camino de montaña, llamamos a sus amigos y, por las dudas, nos quedamos esperando. Después de un tiempito, vimos pasar a parte de la familia con los amigos que habíamos contactados.

La fiesta de la cerveza convoca mucha gente, estuvimos un rato recorriendo el lugar y luego nos volvimos, a la tranquilidad de Almafuerte.








 

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