Viaje 25: Catamarca y sus bellezas únicas. (tercera parte)
En Belén, nos quedamos dos
noches. La primera, prácticamente para descansar ya que llegamos a la tarde y
sólo nos dio tiempo para recorrer el pueblo y buscar alojamiento. Sin embargo,
quiero destacar que, en la feria, que se desarrolla en la plaza principal,
compramos y observamos creaciones muy hermosas, en especial se destaca el
tejido y la producción de alimentos, y pudimos comprar cosas bellas, entre
ellas, también, unas nueces saborizadas que sólo conseguimos allí y que
disfrutamos como colación en nuestros recorridos.
¡Cuánto frío pasamos al día
siguiente! Nos fuimos a conocer Hualfín. Primero, pasamos para que nos asesoren
por la oficina de turismo, donde la chica que nos atendió nos llevó a conocer,
junto a la oficina, la segunda iglesia más antigua de Catamarca, fundada en 1772.
Luego, nos aconsejó
conocer la Bodega Municipal, recorrer el pueblo y Pozo Verde. En este último
lugar, teníamos que acordar con el guía local el horario para la visita. Así lo
hicimos y eso nos dio tiempo para realizar las demás actividades.
Para que se den una idea
del frío que hacía, además de tener que cruzar un río que aún estaba congelado,
la Bodega estaba cerrada, mejor dicho, estaban suspendiendo sus actividades
cuando llegamos, debido a que habían reventado las cañerías porque se congeló
el agua.
Antes de ir al recorrido
acordado, compramos una riquísima jalea de uva, que nunca habíamos probado,
tampoco.
Así, muy abrigaditos
hicimos el recorrido por Pozo Verde, guiados por Fabricio, que nos contó, no sólo
lo referido al lugar sino a su propia historia de vida en esos parajes. Además
de los aspectos geológicos, hay rastros arqueológicos de los antiguos pueblos originarios.
Salimos de allí un
poquito, bastante, congelados, en especial Dome, y descubrimos la preciosa Hostería
Municipal, que, además de hotel, tenía comedor y nos sorprendieron con la
comida que necesitábamos en ese momento: ravioles con estofado. ¡Es pec ta cu
la ressssssssss!!!
En nuestro regreso a
Belén, nos metimos en un camino de ripio, que nos llevó a conocer otros dos
pueblos o parajes muy pequeños, con nombres que captaron nuestra atención, por
lo que fuimos, de puro curiosos: Chistín y Azampay o Asampay. Allí preguntamos
acerca de los nombres y, el señor que nos atendió, en un lugar donde compramos
bizcochos y nos calentó gentilmente al agua del termo, nos comentó que no sabía
el origen del nombre Chistín, pero creía que Azampay significaba algo así como “lugar
o calor del Diablo”. Cuando lo busqué en google no encontré nada al respecto.
Al llegar a Belén, todavía
con mucho frio, nos dispusimos para bañarnos y se cortó la luz, en el sector
del hotel donde estaba nuestra habitación. La calefacción era eléctrica y no
sabíamos qué hacer. Nos prometieron que lo arreglarían, pero Dome, que es un “poco
ansioso”, creo que ya lo dije, empezó a llamar a Villa Vil, que era nuestro
próximo destino, para que nos vayamos esa misma noche, a lo que me negué, 🙂, le pedí
para esperar un poco, para ver si se solucionaba el problema, como nos habían
dicho. Era de noche, no conocíamos el camino y menos mal que no hicimos eso.
Nos fuimos a cenar un
locro reparador de fríos y, al regresar, por suerte, ya había luz. Aprovechamos
para avisar que nos iríamos temprano, ya que Villa Vil queda a 80 km de Belén y
ya habíamos acordado el horario con la guía para hacer una excursión.
Para cerrar la historia en
Belén, nos levantamos y no podíamos sacar el auto de la cochera porque el lugar
era pequeño y estaba tapado de vehículos. Hubo que despertar a dos huéspedes
para poder salir.



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