Viaje 27: El viaje de la decisión

 

En estas vacaciones, otra vez a mi lugar favorito, junto al mar, nos proponíamos decidir nuestro futuro.

La cosa es así. Como recordarán, soy docente y comencé a trabajar a los 20 años en los dos cargos que tengo. Según la ley jubilatoria que regía hasta mediados de 2024 en Santa Fe, antes de cumplir mis 55 años, ya cumplía las condiciones necesarias para jubilarme, porque me excedía de aportes y podía descontar años.

Pero, a veces pasan cosas y, en una nueva gestión de gobierno, en Santa fe se propuso una nueva ley que me obligaría a extender mi trabajo activo por 8 años más de los que tenía en ese momento, 52, y 5 años más de lo que estaba planeado. ¿Entonces? Me presenté en julio en la Caja de Jubilaciones, en Rosario, donde evaluaron mi situación y me asesoraron muy bien. Y así, a mis 52, empecé a soñar con mi retiro de la docencia, una profesión que amé y me salvó tantas veces en los temblores de la vida. Pero también era un principio nuevo, como el de cumplir un sueño, el de vivir en el mar. Todo era incertidumbre, ya que debía esperar para ver cómo se expedían con respecto a mi situación.

En esta ocasión, nos fuimos mitad de las vacaciones a Balneario Reta y mitad a Pehuén Có. De esos dos lugares, surgiría el lugar de residencia del próximo año, si llegaba a jubilarme.

Como ya lo había referido, estos pueblos tienen, para mí, las playas más lindas. Son lugares sumamente tranquilos, y una corriente cálida del mar, donde puede verse la salida y la caída del sol sobre el horizonte, en el mar.

Pasamos unas hermosas vacaciones y, cuando fuimos indagando la posibilidad de instalarnos por allí, la señora que ya nos había alquilado el departamento donde nos habíamos quedado en dos oportunidades, nos abrió las puertas a algunas posibilidades.









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