Viaje 11: La pandemia y los viajes al interior de nuestra relación.

 

Sólo hacía un año que convivíamos y comenzaron  las restricciones del confinamiento por el COVID.

Nos habíamos mudado a un pequeño pueblo, llamado Aldao, a 10 km de San Lorenzo y 30 km de Rosario, para que se ubiquen mejor.

Pero ahora ya no podíamos salir, ¿entonces? ¿Qué hacíamos?

Los viajes fueron hacia adentro. Aprendimos a hacer diferentes recetas, artesanías,  juegos y ver películas que descargaba en un pendrive cuando iba a trabajar, porque en casa no teníamos ni computadora, ni Smart, ni internet.

Organizamos rutinas de gimnasia y de caminatas por el patio, tomábamos sol y nos hicimos amigos del gato de los vecinos.

Grabábamos video para Tik Tok, ensayábamos coreos de bailes y preparábamos cada viernes como una fiesta bailable.

Sólo teníamos una radio, así que sintonizábamos una FM cercana que los viernes pasaba cumbias y bailábamos hasta que terminaba la transmisión.

Nos dedicábamos a la huerta y aprendimos a hacer conservas y escabeches.

A veces vendíamos nuestros productos.

Inventábamos tragos y hacíamos pizzas.

Fue un alto para todos, para nosotros, fue enfocarse en nuestra pareja y tratar de pasarla bien: descansar pero siendo conscientes de la suerte que teníamos porque mucha gente no podía decir lo mismo. Siempre nos preguntábamos si viviríamos otra situación similar.

Además de fortalecernos como pareja, nos hizo tejer sueños acerca de viajes y de proyectos en común. Nuestras profesiones son muy disímiles, Dome es pintor y realiza tareas de mantenimiento, y yo, soy docente, Quizás, lo nuestro va a ir por la gastronomía. Sueños, utopías, como dice Galeano, sirven para caminar.







 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Viaje 30: ¿Cómo volver a empezar y no morir en el intento (literal)?

Viaje 1: Conocernos, un viaje de ida

Viaje 2: de acá para allá y comienza la historia.