Viaje 4: Primera aventura de cumpleaños. (parte 1)

 La cosa es así: los dos somos capricornianos, pero uno es ilegal. Sí, yo nací el 30 de diciembre pero él...Según el D.N.I., es del 27 de enero, sin embargo, nació el 29 de diciembre. Resulta que, por una costumbre familiar, su papá inscribió a ambos hijos (a mi cuñada también) un 27, número que coincidía con la fecha de casamiento de los padres. Hete aquí, que la fecha correcta de nacimiento es 29 de diciembre. O sea, un día los cumple Dome, y al día siguiente, los cumplo yo.

Como nuestros familiares, poco a poco se fueron ensamblando, lo que se va pudiendo (ya saben cómo es ésto de ensambles), decidimos compartir Navidad pero *volar*, luego, para nuestros cumpleaños.

Yo adoro el mar y sólo pude ir una vez de vacaciones, cuando me separé, con una querida amiga. Conocía el mar, pero fuera de época veraniega, por otros motivos, no por vacaciones. Entonces, elegimos como primer destino el mar. Trazamos una ruta tentativa, serían 8 o 9 días, parando en diferentes lugares.

Nunca, ninguno de los dos, había hecho un viaje así, quiero decir, sin destino fijo, sin hospedaje, sólo sabíamos que salíamos el 28 de diciembre y volvíamos el 4 de enero. Nada más, ah, y que íbamos siempre hacia el mar y el sur.

Realmente, es cierto que el viaje empieza antes, cuando buscás las rutas, hacés un mapita, llamás para tener una idea de los precios. En fin, entonces: vamos nomás.

Salimos a la madrugada y nuestra primer parada técnica (almuerzo) ya fue emocionante (no alucinen cuando digo emocionante porque soy sensiblemente emotiva acerca de lugares y paisajes, lo que para mí puede ser emocionante, para ustedes, algo simple, ja!). Paramos en el comedor del Hotel Parador 711 de La Merced, sobre la ruta 3 y *la puta que vale la pena estar vivo*. Si! Allí pasaron la noche los protagonistas de la película Caballos Salvajes. Un lugar cargado de cine. Así que, después de unos tallarines cinematográficos, a seguir.

Otro momento de aclaraciones, es que sepan que soy fanática del agua. Puede ser lago, laguna, río o mar, pero quiero agua, sobre todo con el calor. Entonces, haciendo bastante calor y cruzando por un puente el Río Colorado, entrando al pueblo homónimo, ya en Río Negro. Paramos en el primer hotel que encontramos, junto a la estación de servicio, nos cambiamos la ropa y nos fuimos a la playa del río. Hermosos, tanto el primer zambullón del recorrido como la siestita a la orilla del río. A disfrutar en la víspera del cumpleaños de Dome en ese bello lugar.

Después, la verdad que no sé ni por qué ni cómo, nos fuimos a Monte Hermoso. Por qué ordenamos el viaje de ese modo, no lo sé, porque ahora, mirando Google maps, me doy cuenta que alargamos un montonazo, pero bueno, llegamos a la playa: al fin en Monte Hermoso.


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