Viaje 5: Villa de Merlo, un cuento que siempre volvemos a contar. ( parte 2)

 

Por suerte, como es obvio, podemos contar el cuento, pero en una subida pronunciada, el equipo de gas pesaba mucho, el auto comenzó a retroceder y no se podía frenar y, aunque lo pasó a nafta, costó mucho acelerar y volver a subir. Vimos cerquita la caída por la ladera de la montaña, pero zafamos!

Pudimos experimentar la cercanía de los zorros, hermosos animales que da nombre a muchos lugares de Merlo. Quiero destacar que, a diferencia de otros lugares donde los zorros se cruzan en las rutas, en Merlo, no sólo se cruzan, sino que se acercan a los lugares donde hay gente, andan por la villa, por las calles, por los patios de las residencias, husmeando, siendo simpáticos para recibir algún bocadillo. Obviamente, son salvajes y hay que ser cuidadosos y, si bien es simpático para los visitantes, para los residentes son  un poco molesto ya que, como su fama los describe, son astutos, pueden atacar aves de corral y, sobre todo, romper y desparramar la basura que la gente cuidadosamente coloca en los cestos.

Otra recomendación, por supuesto, es pasear por Pasos Malos. En esa excursión tenés múltiples opciones, dependiendo qué te guste: caminar y naturaleza, almuerzo más convencional y rico, almuerzo al aire libre más rústico.

De más está decir que lo nuestro es la primer opción, y si te gusta, con poco equipaje como, equipo de mate, agua y algo para picotear, como fiambres o ensaladas y frutas, emprendés caminata río arriba y encontrarás piedras hermosas para instalarte y hacer un almuerzo mágico con esas vistas.

Si vas en invierno, caminata y solcito. Si vas en verano, pozos de agua fresca y transparente apta para refrescarse y tomar sol.

Ya en viajes posteriores, conocimos, antes de llegar a la cima, el mirador Cabeza de Indio, que te sorprenderá ya que ofrece un paseo por el bosque, con esculturas de madera que evocan la fauna autóctona y las costumbres de los comenchingones, dueños de esos pagos, y que lleva a maravillosos piletones naturales de agua fresca y cristalina. Además, hay un comedor muy bien provisto.

Te recomiendo conocer, además, los alrededores de la Villa, ya que, muy próximo, se encuentra el dique Piscu Yaco, en  el paraje San Miguel. El nombre comechingón, significa Aguada de los pájaros o Lugar donde beben los pájaros, imaginen el precioso lugar que encontrarán. Hay proveedurías, lugarcitos de comidas y artesanías, si es que no se llevan algo ustedes. Última recomendación: no se bañen en el dique, hagan un esfuercito y caminen hacia el cerro, por un caminito con un poco de pendiente, hasta el río y ya verán.

 


 

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