Viaje 17: Una cosa lleva a la otra, y se llega a Potrero de los Funes.

 

En realidad, como dice el título, siempre fue así en nuestras vidas. Es cierto  que luego de decidir el destino, tenemos una planificación que tiene que ver con los lugares, los paseos y excursiones posibles, ya que pretendemos conocer la mayor cantidad de espacios en el tiempo que tengamos. Cuando tomamos decisiones acerca del destino, nos orientamos a través de las redes y, otras veces, influyen otros aspectos, como por ejemplo, los días de los que disponíamos, las distancias, las ganas, la curiosidad, y, por sobre todo, los cálculos económicos.

Esta vez, el destino sería uno de los lugares que repetimos en viajes cortos, la Villa de Merlo. Este lugar, como Capilla del Monte, San José, Victoria, son viajes que hacemos casi todos los años.

Cuando comenzamos a averiguar los precios de los hospedajes, nos sorprendió lo elevado de los mismos, al menos para nosotros. Empezamos a revisar mapas entre Córdoba y San Luis, Potrero de Garay, Potrero de los Funes, mmmmmm…..

Así terminamos en Potrero de los Funes, alojándonos por un precio muy económico en un lugar que pasaría a ser uno de nuestros favoritos, una habitación con todas las comodidades, en el centro, con comedor y un desayuno único y detalles de cuadros y tapices que alegraban la vista, además de la vista a las montañas. Lástima que no volvimos a ir, porque años posteriores, aumentaron sorprendentemente sus tarifas, lo que nos apenó ya que no pudimos repetirlo.

Tanto recorrimos y conocimos en pocos días, que regresamos felices. Potrero, lo tiene todo, preciosos paisajes y paseos, por el Parque Nativo donde podés hacer un recorrido, tomar unos mates, pasar el día, hacer un asadito o pic nic. También, si les gusta explorar, como a nosotros, podés visitar el Salto de la moneda o dar una vuelta por el Circuito Internacional, además de otros caminos que rodean la ciudad y te ofrecen vistas hermosas.

Pero eso no es todo, hay lugares para conocer que quedan en los alrededores y no a grandes distancias, como por ejemplo La Carolina, Trapiche, Volcán y El Durazno. Son lugares que merecen ser recorridos, tomarse un tiempo para observar las particularidades que caracteriza a cada uno y poder ver qué los hace únicos y encantadores, ya que conservan el espíritu de los pueblos  y la capacidad de capturar esas costumbres que, desde sus principios, los volvieron originales.

Sólo voy a detenerme en La Carolina. No alcanzamos a realizar la visita a la mina de oro, que es un atractivo particular del lugar, pero sí pudimos recorrer sus callecitas empedradas, ir hasta el final del pueblo donde había una construcción preciosa, llamada el Laberinto del Sol de Piedra, que fue creado en homenaje a José Luis Borges. Lo interesante es que es  "unicursal", o sea, tenés un solo camino de la entrada al centro, sin posibilidades de tomar callejones sin salida.

Maravillosos e increíbles paisajes que podemos encontrar en cada rincón de nuestra bella patria.

 














Comentarios

Entradas populares de este blog

Viaje 30: ¿Cómo volver a empezar y no morir en el intento (literal)?

Viaje 1: Conocernos, un viaje de ida

Viaje 2: de acá para allá y comienza la historia.