Viaje 23: Otra vuelta por los cerros cordobeses.

 


Córdoba nos ofrece a los santafesinos, un lugar posible para pasar unos días de descanso y placer a pocas horas.

Además, los paisajes son preciosos, colmados de arroyitos, ríos y vegetación abundante.

Ya habíamos estado en Mina Clavero y Cura Brochero, pero, viendo en el mapa, no conocíamos todo el sector que se extiende hacia el otro lado del Camino de Altas Cumbres.

Nos alojamos en Laguna de los Patos, en una casita cuyos dueños fabricaban pastas caseras riquísimas. Así que ya la primera noche, probamos los canelones de Tere, que calentamos en la casita.

Nos tocaron días calurosos así que era conveniente para recorrer, pero también para disfrutar del agua.

Los lugares cercanos son muy hermosos, al igual que los ríos de montaña con playitas que pudimos disfrutar tanto en Laguna de los Patos como en Nono.

Nos aconsejaron conocer los Túneles de Taninga y la Feria de Villa Las Rosas. Así que salimos temprano hacia los túneles que son un atractivo muy conocido e interesante y, después de pasar por los cinco, el recorrido finaliza en un lugar con vistas preciosas debido a la altura. A veces, se avistan cóndores.

Villa Las Rosas es un pueblo pintoresco y colorido. Allí se desarrolla, en la plaza principal, un evento enorme, pudiendo encontrar en la feria diversas ofertas, como artesanías, pero también todo tipo de cosas en venta como así también, variedad de platillos que, por supuesto, pudimos degustar.

Como hacía mucho calor, después del recorrido casi corrimos para buscar agua y zambullón. Pero…no habíamos llevado el bolsito que siempre tenemos listo para playa. Dome podía mojarse porque estaba con un short de baño, pero ¿y yo? Pensamos en ir a buscar todo a la casita, sin embargo, el tránsito estaba detenido a la altura de Nono porque, lamentablemente, había ocurrido un accidente en la ruta y estaba todo colapsado. Así que ahí nomás, insistí con mi compañero para volver a Nono, que estaba a poca distancia que debíamos retroceder. Dome esta un poquito “sacado” por el calor y la demora, así que se “empacó” como un burrito (perdón al burro, por la comparación) y me dijo “yo no manejo más”, así que cambiamos de conductor, fui hasta Nono, me compré una malla, y nos fuimos al río. Pasamos una tarde preciosa, ya que teníamos nuestro equipo de mate, calentamos agua, compramos unos pastelitos y, al atardecer, nos volvimos por un camino de tierra, alternativo, que me había señalado la chica que me vendió la malla.

A la noche volvimos a Nono, donde nos encontramos con amigos y recorrimos la feria que, además de artesanías de mucha calidad y belleza, incluía artesanos realizando sus creaciones allí, en vivo.

El ultimo día, fuimos a conocer el Dique, que pertenece a Villa Las Rosas, pero que se llama “La Viña”’. Había muchos visitantes y los vehículos se dejaban fuera del predio.

Empezamos el recorrido y, al llegar arriba del puente que cruza el dique, observamos, a lo lejos, sobre el río Los Sauces, a unos 100 metros de altura, un puente colgante al que se accedía a través de una caminata entre piedras y vegetación de montaña. El dique forma un enorme espejo de agua donde se puede pescar deportivamente.

Descendimos bastante para poder acceder al puente y, por primera vez, ya que siempre, por experiencias anteriores, me cuestan mucho las subidas, me costó más descender ya que la pendiente era pronunciada y el sendero muy pedregoso.

Por último, quedamos fascinados con el siguiente pueblo que conocimos, San Javier y Yacanto, que forman una sola localidad, sobre ruta 14.

Todo, el paisaje y el pueblo, son bellos, por las vistas de los cerros y la frondosa vegetación circundante. Tal vez, lo escucharon nombrar porque se encuentra al pie de las Sierras Grandes, en cercanía del cerro Champaquí.




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