Viaje 24: Muchos kilómetros entre montañas y cordilleras. (sexta parte)
Otra vez en el camino,
llegamos a San Martín de los Andes y comenzamos a recorrer el lugar. Almorzamos
en la plaza y consultamos en turismo, ya que íbamos a estar sólo una noche y
queríamos conocer los lugares más significativos. Seguimos los consejos de
conocer el Lago Loloq, donde la gente disfrutaba de su playa y volvimos al
centro, donde nos esperaba otra playa, la del Lago Lácar. Nos dimos un baño y
disfrutamos la tarde y, buscando alojamiento, dimos con el camping Lelén, donde
armamos por primera vez, nuestra carpa, que habíamos llevado en forma
preventiva, por si nos costaba conseguir hotel o era demasiado costoso para
nuestro bolsillo. Debo aclarar, que era una carpa muy sencilla y que no nos serviría
si lloviera ya que no tenía impermeabilidad. Pero estrenamos nuestros colchones
inflables, muy cómodos, por cierto, allí, junto al Lago Lácar, brindándonos un
paisaje único y donde disfrutamos de unos tragos, para seguir celebrando esta
hermosa experiencia, mientras, además del murmurar del lago, escuchábamos, muertos
de risa, el balido estruendoso de ovejas y carneros, que no veíamos, pero
oíamos muy bien. 🤭
Conocimos en nuestro
camino, nuestro próximo destino, Villa Traful. Pero estábamos
complicados para quedarnos, ya que íbamos a instalarnos en nuestra carpa, en un
camping, y el día estaba con un clima dudoso. El camino desde la ruta a la
villa es de tierra y se esperaban lluvias y tormentas fuertes. Nos aconsejaron,
en la secretaría de turismo, no quedarnos si no teníamos hospedaje. Entonces,
nos fuimos de la hermosa Villa Traful, después de un rico almuerzo y los
mejores alfajores de chocolate y frambuesa, prometiéndonos volver para explorar
y disfrutar como correspondería.
Así, llegamos a Villa La
Angostura, con la amenaza de tormenta sobre nuestras cabezas. Nos encontramos
paseando en un pueblo como sacado de un cuento. El tema, otra vez, fue
conseguir hospedaje, ya que estaban muy costosos en esos momentos y tuvimos que
optar por un camping donde volvimos a armar nuestra carpa. Imagínense ustedes
que, el camping costaba casi como las casitas y hoteles que nos habíamos
alojado anteriormente. Y se vino la lluvia nomás. Estábamos cenando un exquisito
pollo, pero tuvimos que apurar la cena y decidimos desarmar la carpa porque,
como expliqué anteriormente, no es de una calidad apta para lluvias. Guardamos
todo como pudimos y esa noche, aunque descansamos poco, zafamos la situación
durmiendo en el auto.
Ya sabrán ustedes que, a
partir de estas localidades, se va recorriendo por la ruta 40, el Camino de los
Siete Lagos, que te deja sin aliento porque cada lugar supera en belleza al
anterior.
Íbamos a quedarnos en
Bariloche, donde recorrimos el camino hasta el Cerro Otto, capturando las
vistas preciosas desde la altura. Luego, en el Circuito chico, realizamos la
caminata, entre el bosque de arrayanes, hasta el Lago López.
Como siempre, empezamos a
buscar hoteles, pero, además de que los precios no nos convencían, eran
aceptables, pero la inquietud de la hermosa ciudad, colmada de turistas, nos
desalentó un poco, ya que veníamos alojándonos en comarcas sumamente tranquilas
y deseábamos seguir en esa sintonía, por lo que decidimos, intuitivamente,
seguir hasta El Bolsón.



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