Viaje 25: Catamarca y sus bellezas únicas. (segunda parte)

 

En Fiambalá, compramos en la feria de la plaza unas riquísimas colaciones de nueces con dulce de leche y bañados con chocolates. Es un bocadito muy típico de la zona, pero por lo general, están cubiertos con glasé. A veces, forman bombones mezclando las nueces picadas y el dulce de leche. Todas las versiones, degustadas y sobradamente aprobadas.

Al día siguiente, tempranito, ya salimos para recorrer la Ruta de los Seismiles, un hermoso camino asfaltado que llega hasta el paso fronterizo hacia Chile.

Nosotros estábamos muy entusiasmados y queríamos, antes que todo, llegar hasta Chile. Así que disfrutamos de las vistas, analizando los lugares que nos quedarían por recorrer al regresar, y fuimos hasta el Paso de San Francisco.

Nos decepcionamos al encontrar cerrado el paso y que nadie salga a explicarnos qué pasaba o por qué no se podía pasar. Los paisajes son bellísimos y, cuando fuimos, en julio, hacía frío y había muchísimo viento.

No nos quedó otra que regresar, recorrer los refugios, observar las vicuñas y burritos del lugar, y hacer nuestra primera parada en el Hotel y Restaurante Cortaderas, donde, además de almorzar, recorrimos las hermosas y luminosas instalaciones, que incluyen un salón de plantas autóctonas, tapices y ventanales con entradas de luz y vistas de la cordillera extraordinarias.

Nos va a quedar para una próxima ocasión, el Balcón de Pissis ya que no hacíamos tiempo y no habíamos planificado esa excursión.

Pero sí pudimos caminar por el Cañón del Indio, un recorrido lleno de sorpresas, hasta llegar a la imagen de dos grandes rocas que asemejan dos cabezas de aborígenes que, según la perspectiva, pareciera que se besaran. Igualmente, lo cuento así ahora, que ya pasamos, pero nosotros, y algunos más que andaban por allí, no lo vimos con claridad y nos pasamos de largo, hasta que otros nos advirtieron. Lo que pasa es que hay cierta señalización de flechas, pero el cañón se adentra en la montaña y se puede seguir caminando mucho más.

Desde Fiambalá, emprendimos el viaje a Belén. Sin embargo, por el camino hicimos un alto en Londres, un pintoresco pueblito que, en su interior, contiene un importante lugar histórico con los rastros arqueológicos donde convivieron los diaguitas y los incas, en un dominio de estos últimos: El Shincal. Fue una capital administrativa y ceremonial de la población local de diaguitas. Sin embargo, aunque los diaguitas fueron sometidos, en la periferia, pudieron conservar algunas de sus costumbres y cultura originales.

El lugar es muy hermoso y se respira silencio y calma. Además, junto a El Shincal, comimos los más ricos alfajores con masa de nueces y empanadas bien calentitas.









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