Seguimos reinventándonos.
No fue fácil buscar
soluciones y alternativas.
Todos los días, se fueron presentando
diferentes obstáculos.
Por ejemplo, con respecto
a mi auto. Después del accidente, Dome, como pudo, se propuso, en primera
instancia, hacerlo funcionar nuevamente.
Primero lo secó muy bien
(recordemos que caí a un zanjón), luego revisó qué se había roto y, solicitando
algunas herramientos prestadas, comprando algunos repuestos, logró su objetivo.
El Palio ya funcionaba. Pero quedaban varias cosas para hacer. Ahí, otra vez
nos interpeló la duda acerca de la inversión que teníamos que hacer, sumado a
la dificultad de consultar a talleres mecánicos y de chapería, ya que estamos a
80 km de la ciudad más cercana, Bahía Blanca.
Anteriormente, ya habia
comentado que nos propusimos no caer en situaciones que nos dejen sin salida o
con pesares. Por lo tanto, decidimos venderlo así, como estaba.
Enseguida aparecieron
interesados, ¿Y qué pasó? Otra dificultad, para no variar la racha de sucesos
que veníamos viviendo. El título del auto y carpeta donde teníamos guardado ése
y otros papeles no aparecía, ¿habría quedado en el lugar del accidente? En fin,
ante esta situación, contactamos una gestora de nuestra localidad de origen y
tramitamos para obtener el duplicado del título. Ahhhhhh….pero….acá no termina
la cosa… Nos enteramos de que había una prenda sobre el auto, que compré a través
de un crédito y terminé de pagar en 2021. No lo podíamos creer. Al comunicarme
con la empresa, me dijeron que yo no hice el pedido. ¡Pero yo no sabía! La
verdad, que fue una situación terrible. Otra vez, todo frenado. Hicieron el
trámite en forma inmediata ya que la deuda estaba cancelada hacía más de 4
años, pero demoraba 60 días en llegar a la empresa, y luego había que hacer el
levantamiento en el registro automotor,
todo a 1000 km de donde estamos viviendo.
¿Qué más puedo decir?
Puedo decir que, aún con
todos estos inconvenientes, milagrosamente, estamos siendo capaces de pensar
este período como unas largas vacaciones. Disfrutar del paisaje que nos
circunda, no sólo con sus playas interminables y su mar majestuoso, sino por
todo el pueblo, que es mágico, gracias a sus calles irregulares con una
vegetación única, por donde muchas veces aún nos desorientamos, especialmente
yo, que siempre me jacté de tener buena orientación.
Habíamos pensado en
emprender algo, pero también hubo trabas para eso, que ahora no tengo ganas de
describir, para no agobiarlos ni agobiarme.
Será que tiene que ser
así. Será que tenemos que ser pacientes y agradecidos por lo que tenemos y
porque nos tenemos. Porque nos reímos todos los días. Porque mi cintura va
mejorando, aunque me recuerda, algunos días, el accidente.
Ya tuvimos visitas, Otros
aventureros: Marta y Aurelio. La mamá de Dome y su pareja, 80 y 82 años.¿Qué me
cuentan? Esos loquillos viajaron más de 11 horas en colectivo y subieron y bajaron
la escalera del duplex donde vivimos cada día muchas veces, sólo por estar con nosotros.
Pasamos las fiestas y nuestros cumpleaños con ellos y nos reímos mucho.
Parece que pronto,
recibiremos otras visitas. Pero esto lo veremos, cuando pase.
Por ahora, sólo queda
decir que seguimos soñando,
diseñando viajes, por ahora imaginarios, sabiendo que, como dijo Galeano, para
eso sirven las utopías, para seguir caminando.






Comentarios
Publicar un comentario